miércoles, 13 de febrero de 2008

cuentos cortos II

Jorge estaba sentado, cuando vio entrar a Clara por la puerta y sentarse a dos mesas de el.

Su café enfriabase y su cigarrillo consumiase, luego de un rato el desidiose hablarle; cuando acercose, carraspeo su garganta, ella mirole, el sonrriose y ella respondiole:

-Una lagrima por favor.

El diose media vuelta y alejose lentamente.

5 comentarios:

Andrea Lucía dijo...

Andrea no entendiose, era el hombre un mozose?

Anónimo dijo...

Lindo juego. Parece el renacimiento del español antiguo, por las faltas de ortografía lo digo.

Jorge estaba sentado, cuando vio entrar a Clara por la puerta y sentarse a dos mesas de el (él).

Su café enfriabase (enfriábase) y su cigarrillo consumiase (consumíase), luego de un rato el (él) desidiose (decidiose) (a) hablarle; cuando acercose, carraspeo (carraspeó) su garganta, ella mirole, el sonrriose (sonriose) y ella respondiole:

-Una lagrima (lágrima)(,) por favor.

El (Él) diose media vuelta y alejose lentamente.

La de Mameluco dijo...

Bueno... el mismísimo García Márquez lo dijo hace aproximadamente diez años: “Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?” (1997)

juanita* dijo...

amen!

Medo dijo...

jajaj, es muy bueno.
En verdad quizas es un poco triste, pero estas cosas me causan gracia la verdad.
Sabes que justo tengo que escribir tres cuentos cortos para taller I, así que en cualquier momento mi blog va a parecerse al tuyo.